Bienvenidos aquellos que quieren quedarse, bienvenidos los que quieren mutar en un círculo de vicios, de noches, de ruidos y de líquidos.
Bienvenidos los que no quieren irse, los que quieren divertirse e intentan engancharse a los placeres de la soledad, de la carne y de los olores del alcohol y el cigarrillo.
Bienvenidos los que escuchan la misma canción una, doce, y catorce veces. Bienvenidos los que atacan, los que alegan y luego se retractan, bienvenidos los que aceptan sus penosas condiciones; su ignorancia y su falta de amor propio.
Bienvenidos a este paraíso escondido, al lugar en el que sollozan los angustiados latidos de su corazón. Bienvenidos los cobardes, los tímidos y los inseguros, bienvenidos a este infierno.
Bienvenidos a los que prendan la luz, se mojen las manos y luego toquen sus mejillas, bienvenidos los que se atrevan a mirarse a los ojos, bienvenidos a este encuentro, bienvenidos al espejo.