Durante esa noche de luna llena, mientras las lechuzas buscaban dónde divertirse, donde gritar y dónde emborracharse, yo quise irme a buscar a mis amigos los pajarracos de plumas negras y pico naranja.
Comimos carroña, tomamos agua de los pozos, nos reímos de los lobos y volamos sobre las vacas muertas. Primero hicimos una parada por el campanario, saludamos a las palomas y charlamos un rato con ellas y luego volamos en círculo sobre un grupo de brujas que hacían una ronda mientras adoraban a un sapo. – Pero nos cansamos de hacer tantas payasadas sobre aquellas mujeres de mala calaña y decidimos ir a escuchar música sobre un árbol al lado de una casa abandonada donde estaban cantando los grillos y las chicharras-
Ya era más de media noche, ya casi amanecía y se acercaba la hora de mi regreso con el grupo de lechuzas. Pero decidí quedarme otro rato con mis amigos los pajarracos de plumas negras y volver antes de que el sol saliera y me encegueciera los ojos.
Estaba parada sobre el marco de la ventana de la vieja casa, cuando uno de los pajarracos abrió sus alas y me dio un picotazo, pensé que lo que hacía no estaba bien, pensé que no era de su misma especie, sentí el abominable olor de sus viejas y desteñidas plumas, así que aleteé un poco y me alejé de donde estaba. Me sentí ansiosa y salí a buscar un ratón para calmar los nervios de mi apetito, pero otro de ellos se me acercó y me arrinconó contra una de las columnas del techo, recostó su pequeña cabeza sobre mi cuello y levantó algunas de mis plumas con su suspiro – Yo estaba atenta y prevenida, pero descubrí que mi amigo había tenido un gesto de cariño desatado por su tristeza y su melancolía -.
Me quedé dormida al lado de una rota y empolvada lámpara, luego me despertaron los gritos de las torcazas que anunciaban que ya había amanecido. Mis amigos los pajarracos yacían como cadáveres en una pequeña jaula, ya era hora de volver con las lechuzas y tomé prestadas las gafas oscuras de uno de ellos, limpié mi plumaje y bebí un poco de agua fresca del charco que se había formado con la lluvia que había caído con la poca luz de aquella helada mañana.